El 19 de noviembre, APTI llevó a cabo un webinar y conversatorio dedicado a uno de los pilares fundamentales de nuestra profesión: la ética en la traducción y la interpretación. La sesión fue conducida por Reina Bettendorf y contó con las aportaciones de nuestra asociada Jeannette Zaragoza, quien enriqueció el diálogo con ejemplos y reflexiones desde su experiencia.
La actividad inició con un ejercicio colectivo donde los asistentes compartieron dilemas éticos reales que enfrentan en su labor diaria. Este intercambio abrió el espacio perfecto para retomar el Código de Ética de APTI —aprobado por unanimidad el 21 de noviembre de 2024— y destacar su pertinencia en un entorno donde los plazos son cada vez más exigentes y la tecnología avanza a gran velocidad.
A lo largo del webinar se revisaron valores esenciales como la integridad, la exactitud, la imparcialidad, la confidencialidad y el respeto cultural. Una encuesta en tiempo real mostró que los participantes identifican la innovación y el aprendizaje continuo como los valores más desafiantes en la actualidad, especialmente ante el crecimiento acelerado de herramientas digitales y soluciones basadas en inteligencia artificial.
Entre los casos analizados se presentó el ejemplo de una intérprete médica presionada por un paciente a ocultar información crítica del diagnóstico. Este escenario permitió repasar la trayectoria del código ético de la interpretación médica en Estados Unidos, el cual, desde 2004, permite revelar datos confidenciales cuando la seguridad del paciente está en riesgo.
La intervención de Jeannette añadió una mirada humana y realista al tema. Recordó que la neutralidad absoluta es difícil de alcanzar, ya que quienes interpretan deben procesar emociones, información y decisiones en fracciones de segundo. Para ilustrarlo, se revisó un caso judicial en el que un abogado sugería a un acusado mentir sobre un acuerdo declaratorio, lo que generó un valioso análisis en grupos.
El encuentro cerró con una invitación a ver la ética como una guía flexible y vital, más que como una lista de reglas. Los códigos éticos, lejos de limitar, brindan el marco para actuar con coherencia, dignidad y responsabilidad.
Cada reto ético representa una oportunidad para crecer profesionalmente, fortalecer nuestra práctica y garantizar un servicio de alta calidad para quienes confían en nosotros.